La elección consciente y responsable de educar a los hijos e hijas en el ámbito familiar, conocida como educación en casa, homeschooling, es asumida por determinadas familias como una alternativa a la educación tradicional
En este modelo educativo, las familias diseñan y desarrollan un currículum y un proyecto pedagógico propios, adaptados tanto a sus valores como a las necesidades específicas individuales. Se trata de una práctica ampliamente extendida en numerosos países de nuestro entorno como Inglaterra, Francia o Portugal, así como en otros contextos internacionales entre ellos Estados Unidos y Australia.
En España esta opción educativa continúa siendo minoritaria, aunque se encuentra en una clara fase de crecimiento según los datos de la European Network of Home Education, donde se estima que entre 2.000 y 4.000 familias educan actualmente a sus hijos e hijas en casa.
Uno de los principales beneficios de la educación en casa es la posibilidad de ofrecer una enseñanza personalizada, adaptada a los intereses, capacidades y necesidades de cada niño/a, y que respeta su propio ritmo de aprendizaje. Por ejemplo, Ángel (5 años), muestra interés por la lectoescritura que va más allá de las nociones iniciales propias de su edad. Además manifiesta curiosidad por comprender cómo se produce la energía y cómo funciona la mecánica del movimiento, contenidos que suelen abordarse en etapas educativas posteriores. Este enfoque permite acompañar de manera más cercana los intereses individuales y potenciar la motivación intrínseca. En consecuencia, cuanto mayor es el interés por aprender, más duradera y significativa resulta la experiencia de aprendizaje. En esta línea, diversos estudios señalan que el homeschooling puede favorecer un elevado rendimiento académico. Así mismo, la decisión de asumir la educación en el hogar suele basarse en el compromiso de ofrecer un entorno de aprendizaje seguro, enriquecedor y empático, orientado a favorecer tanto el desarrollo académico como el bienestar emocional y social de los niños/as. Este planteamiento se ve respaldado por el estudio Psychological adjustment in Spanish children that are homeschooled vs those schooled in educational centres, cuyo objetivo es analizar el impacto de la educación en casa sobre la adaptación psicológica y el bienestar socioemocial de niños en edad escolar en España. Los resultados indican que los niños y niñas educados en el hogar presentan bajos niveles en indicadores relacionados con la depresión y las quejas somáticas, lo que sugiere un adecuado ajuste emocional y un elevado bienestar psicológico.
